1966.Calle Ávila

Virginia y su hermano, tercera generación de Colchonería Blázquez en Salamanca, negocio familiar con 60 años de historia.

1966.Calle Ávila

Tres generaciones creciendo entre colchones.

Soy Virginia Blázquez, tercera generación de Colchonería Blázquez.

Este año se cumplen 60 años desde que mi familia abrió la primera tienda en la Calle Ávila, en el barrio Garrido de Salamanca. Pero la historia empezó antes.

Mis abuelos, Victoriana García y Virgilio Blázquez, comenzaron a dedicarse al descanso en los años 60. Mi abuelo vareaba colchones. Mi abuela los cosía. Era un trabajo manual, paciente, de manos y oficio. No había tecnología, no había marcas conocidas. Había conocimiento aprendido desde la experiencia.

En 1966 decidieron abrir la primera tienda en Calle Ávila. En el barrio Garrido.Un barrio de Salamanca.

Ese barrio nos vio crecer. Nos acogió desde el primer día y siempre estaremos agradecidos por esa acogida. Porque no fue solo un local. Fue nuestro origen.

Y hoy, más de seis décadas después, seguimos teniendo una tienda en Garrido. Seguimos ligados a ese lugar.

La segunda generación: crecer mirando trabajar

Mis tíos y mi padre crecieron viendo a sus padres dedicarse al descanso. Crecieron entre colchones. Entre vareos. Entre telas. Entre conversaciones con clientes que hablaban de cómo dormían.

Ellos no estudiaron el descanso en libros. Lo aprendieron mirando.

Con el paso de los años, mis tíos y mi padre continuaron el negocio. Fueron ampliando conocimiento, adaptándose a los cambios, incorporando nuevos materiales, nuevas técnicas, nuevas formas de entender el descanso. El mundo evolucionaba y el descanso también, y ellos supieron evolucionar sin perder la esencia.

El salto: mi padre y mi madre

Después llegó otra etapa importante.

Mi padre continuó con el negocio familiar y se unió a una mujer que no había crecido en una familia dedicada al descanso. Mi madre no venía de ese mundo. Pero tuvo algo clave: capacidad de aprender, valentía y una implicación absoluta.

Se empapó de todo ese conocimiento. Escuchó, observó, se formó, se involucró profundamente.

Y esa unión entre mi padre y mi madre fue determinante.

Permitió ampliar espacios. Mejorar instalaciones. Cambiar de local cuando era necesario. Abrir nuevas tiendas. Proyectar una empresa con una visión más amplia.

Ahí se forjó lo que hoy es Colchonería Blázquez tal y como la conocemos.

No fue solo continuidad. Fue crecimiento.

La tercera generación: nacer dentro del negocio

Mi hermano y yo no entramos en este mundo siendo adultos. Nos criamos dentro.

Vimos a nuestros abuelos trabajar.
Vimos a nuestros padres trabajar.
Vimos a nuestros tíos trabajar.

Hemos visto colchones por dentro. Hemos acompañado repartos por los pueblos. Hemos visto cómo se monta un canapé, cómo se abre un colchón, cómo está compuesto por dentro.

No aprendimos el descanso desde fuera. Lo vivimos desde dentro.

Eso marca una diferencia enorme.

Mi hermano

Mi hermano se incorporó antes al negocio. Y su conocimiento es absoluto.

No solo atiende al cliente. Él reparte. Él monta. Conocía el producto. Él entra en las casas y ve el entorno real donde duerme cada persona.

Ha visto colchones abiertos. Ha visto su interior. Conoce el engranaje, la composición, el comportamiento de cada material con el paso del tiempo.

Ese conocimiento no se aprende en una ficha técnica.

Se aprende tocando, montando, desmontando, transportando, escuchando al cliente después de meses de uso.

A día de hoy, pocas personas conocen el descanso desde un punto de vista tan completo como él.

Mi lugar

Yo estoy en el mostrador. En el trato directo con las personas. Escuchando. Acompañando. Ampliando conocimientos cada día.

No monto canapés, es verdad. Pero llevo toda la vida empapándome de este negocio. He visto el producto desde pequeña. He escuchado conversaciones sobre descanso desde que tengo memoria.

Y cuando hablo de descanso, hablo desde esa base.

Desde haber crecido dentro.

Orgullo y responsabilidad

Hoy tenemos tres tiendas.

Estamos en redes sociales. Nos adaptamos a los tiempos. Intentamos explicar lo que sabemos en un mundo lleno de información, de opiniones y de ruido.

Pero lo que ofrecemos no es teoría.

Es conocimiento real.
Es experiencia vivida.
Es haber visto el producto desde dentro.
Es haber crecido entre colchones.

Y lo más importante: estamos profundamente orgullosos de pertenecer a un negocio que mejora la calidad de vida de las personas.

Porque el descanso no es un lujo.
No es un capricho.
Es salud.

Mejorar cómo dormimos siempre repercute en cómo vivimos.

Y formar parte de una familia que lleva más de seis décadas dedicada a eso es algo que no se puede explicar con cifras.

Se explica con conocimiento.
Con coherencia.
Y con responsabilidad.

Aquí seguimos.

Mi hermano y yo.

Continuando lo que empezó en los años 60 y tomó forma en 1966 en Calle Ávila.

Con la misma idea clara:

El descanso es lo principal.

Comparte: